Un verano en la Provenza ¡storydoing!

El año pasado por estas fechas estábamos preparando unas vacaciones en la Provenza. Fue un viaje curioso y muy revelador. Lo preparamos con mucha ilusión, lo disfrutamos en cada momento y aún así, estábamos deseando volver. Este año, desde la distancia, ha sido cuando he empezado a saborearlo. Llevo semanas recordando cada uno de los días que disfrutamos de la belleza de la zona, de los desayunos con olor a recién hecho, de los mercados llenos de productos artesanos y frescos, el silencio en la noche, el amanecer, los pájaros, el olor a árboles y flores…

Si todo era tan bucólico ¿por qué estaba deseando volver? ¡Me había enfrentado por primera vez, a una verdadera vida slow, lenta! Wow, qué miedo dan las primeras veces y, visto en la distancia, qué bien sientan casi siempre. Fue después de ese viaje, cuando me replantee muchas cosas en mi vida, me enfoqué al storydoing ¡ya estaba bien de contar mi historia, tenía que contarla mientras la vivía! y tomé decisiones que me llevaron hasta este proyecto.

Y de nuevo, ha sido curioso, porque en este inicio, y en una nueva primera vez (ésta como emprendedora) he vuelto a sentir contradicción ¡y otro montón de cosas más! No han pasado ni dos meses desde que abrí las puertas de la web y ya he subido a muchas montañas rusas. He estado arriba, me he visto abajo… hasta he podido probar eso de ¡ufff, uno siempre sabe cómo empieza un proyecto pero no es fácil saber hacia dónde irá caminando! Y si hay algo que resume estas primeras 8 semanas cumplidas es que me he dado cuenta de lo que no quiero hacer.

No quiero seguir la norma de menos pensar y más actuar

Ya sé que la mayoría de los emprendedores lo recomiendan, y ya sé que no podemos estar todos los días esperando a que el día siguiente sea más claro y mejor, pero sí que creo que es necesario saber parar, plantearnos el por qué de lo que tenemos entre manos y el cómo podemos lograrlo de una manera más eficiente.

Y eso es algo que debemos reflexionar a diario.

No quiero dejar de creer en que se puede bajar el ritmo

Solo hace falta saber encontrar cuál es la velocidad adecuada en función de tus objetivos.

No quiero intoxicarme…

…de consejos, de ideas, de lecciones de cómo se deben hacer las cosas. Llevo años dedicada al marketing, así que voy a centrarme en lo que yo puedo aportar, en mi experiencia y en el enfoque slow,  en el que creo y por el que apuesto, como mi pequeña aportación a este mundo emprendedor.

No siempre estaremos de acuerdo, no siempre será lo más riguroso según dicen las normas, pero sí será lo que yo he contrastado durante años que funciona y lo que he echado de menos al aplicarlo por cuenta ajena.

Hoy en día la información se multiplica y está presente en millones de sitios, así que yo quiero ser una fuente de información y formación pero quiero ser distinta y, además, confío en que puedo. Por fin tengo la oportunidad de, simplemente, hacer las cosas bien y ese es el mejor plan que uno puede tener para su negocio.

Hacer las cosas bien es el mejor plan que puedes tener para tu negocio Clic para tuitear

No soy blogger, y no es mi objetivo en este momento

Este blog es una herramienta de comunicación más en mi proyecto. Empecé diseñando un plan de contenidos en el que preveía dos publicaciones semanales pero no he conseguido cumplirlo ninguna semana desde que comencé.

Ser formal en mis planes, cumplirlos porque los planifiqué con un objetivo concreto, es para mi una obligación pero, como decía antes, los proyectos ruedan y lo importante es escuchar, así que adiós a mi plan de contenidos inicial, y bienvenido mi “no plan de contenidos actual”.

No me sirve de nada, publicar post si estos no cumplen dos requisitos: un nuevo enfoque y de calidad. Por eso, a partir de ahora, y sin atascar tu bandeja de entrada, iré publicando sin fecha concreta. Te iré contando cuáles son mis planes en cada momento, y así tú podrás elegir el tiempo que le dedicas.

No me pierdo nunca en perfiles sociales porque sí

¡Qué le voy a hacer si solo soy capaz de perderme en perfiles que me mueven las tripas! Será que eso es lo que me aporta de verdad inspiración, motivación… Y quiero centrarme en ellos, dedicarles mi tiempo…

Y por último, y sin empezar por el no porque quiero que tenga mucha fuerza: quiero contarte quien soy con un texto o con una imagen, pero quiero que ese texto o esa imagen refleje fielmente lo que soy y lo que ofrezco ¿hay un reto más apasionante de marketing?

¡Menos storytelling y más storydoing! Clic para tuitear

En realidad, todo lleva a lo mismo, ¿por qué sacamos tan poco tiempo en el día para las cosas que de verdad nos sientan bien y nos dejamos llevar por lo que se supone que hay que hacer (o eso dicen), o por lo que vemos en una pantalla creyendo que eso es un reflejo fiel de lo que hay detrás y lo admiramos…?

Yo apuesto por hacer una buena selección de las cosas importantes, con las que me identifico y que aportan. Si las integro en mi día a día pronto se convertirán en rutinas, y me dejarán hueco para innovar en ellas o incorporar otras nuevas.

¿Habías oído hablar antes del storydoing? ¿De qué manera lo aplicas en tu proyecto? 

2 Comentario
  • Tania
    Publicado a las 14:16h, 14 julio

    Mucho ánimo Amaya, te entiendo perfectamente en eso de que algunos días cuestan un poquito… Sobretodo en la gestión de la incertimbre, para mí el huesto más duro. Estoy segura de que encontrarás tu voz y marcarás una diferencia. Un abrazo

    • Soy Emoworker
      Publicado a las 15:01h, 14 julio

      Muchas gracias Tania! La incertidumbre nos lo pone difícil ¿verdad? Pero nosotras vamos a por todas ¡no nos va a ganar! Un abrazo!