Fíjate una meta y ve a por ella

La ridícula (o no) zona de confort y cómo sobrevivir a ella

La semana pasada te invitaba a que trabajaras tu esencia y salieras de tu zona de confort. En la última semana, yo he reservado ratitos en mi agenda, para pensar en ello. He buscado diferentes espacios inspiradores y he desconectado durante unos minutos, a veces horas, pero aún tengo trabajo por hacer. Y tú, ¿has empezado?

De momento, yo he recuperado mi rutina de lectura. Llevaba meses leyendo mucho sobre temas profesionales pero había abandonado mi afición por la lectura placentera, la que me hace transportarme a otros lugares y conocer a personas increíbles. Leer me ayuda muchísimo a desconectar pero, al mismo tiempo, me conecta con mi esencia, me motiva y me inspira. Este fin de semana me he enganchado a “El guardián invisible”, nos hemos escapado unas horas a la playa y hemos disfrutado del desayuno en una plaza sevillana.

También he guardado momentos, y varias lecturas, para reflexionar sobre la zona de confort. Justo el mismo día que publicaba el post me encontré diferentes reflexiones al respecto y una de ellas se me quedó grabada “salir de tu zona de confort es una frase que se ha puesto de moda y que empezamos a utilizar sin ningún sentido, vacía de contenido”. ¡Me sentí ridícula! Justo ese día publico sobre ello y a las pocas horas ya me está entrando el miedoeres una novata en esto de los post”, “no quieres pero estás cayendo en los tópicos sin ofrecer una visión diferente”…  Un montón de frases acechaban mi pensamiento pero, tras unos minutos de autocastigo, pronto vi la  luz: ¡mi zona de confort, tal y como yo la entiendo, estaba más peleona que nunca! 

Salir de la zona de confort no significa que esté haciendo las cosas mal, es una elección como otra cualquiera, pero la elijo desde la libertad y ahí ya no hay nada más que decir.

Para mi la zona de confort es un entorno en el que no siento la necesidad de realizar esfuerzos, me quedo refugiada en la comodidad que me supone el tenerlo todo controlado, y me siento segura. Solo me gusta mantenerme en esa zona cuando no me genera ni necesidad de reflexionar ni necesidad de cambio. El problema llega cuando me quedo en ese estado paralizada por el miedo, sintiendo que tendría que cambiar las cosas, que si lo hiciera todo podría ir mejor, pero aún así no lo hago. No soy psicóloga pero, a mi, eso me genera lo que yo entiendo como estrés y no me trae nada bueno si no le pongo remedio.

En el momento en que esto sucede, intento parar y pensar cómo puedo salir corriendo, o andando de allí (el ritmo lo elijo en función del momento), el caso es darme una  nueva oportunidad. Salir de esa zona no implica cambiarlo todo, significa escuchar lo que me motiva e ir a buscarlo, ¡entrar en acción!. Un pequeño cambio, un pequeño paso, puede traerme resultados muy grandes.

¡Salir de la zona de confort no implica cambiarlo todo sino entrar en acción! Clic para tuitear

Te voy a contar cómo me lo planteo yo:

A principios de año construyo mi mapa mental anual, y lo voy revisando de vez en cuando, adaptándolo para que se mantenga muy vivo. En ese mapa mental no incluyo solo objetivos profesionales (ya sabes que no creo que podamos diferenciarlos de los personales) sino también objetivos de salud, familiares, de ocio… pero siempre busco una frase central que defina ese año que empiezo.

Una vez tengo esa frase central (mi meta) más o menos clara, la pongo en un lugar visible para tomar decisiones siempre valorando cuánto me están acercando o alejando de ella.

Y, por último, incorporo la innovación en mi día a día, a través de la inspiración. A mi me funciona plantearme planes de inspiración mensuales. Yo los distribuyo en: decoración, DIY, cursos, revistas, libros, vídeos y, no me olvido nunca de hacerme un regalo. Esos son los capítulos que he elegido en este momento pero es posible que algún mes decida cambiarlos, incorporar alguno nuevo e incluso, y eso me pasa mucho, olvidarme de alguno de los previstos… Al final siempre se trata de dar con aquello que a ti te funcione en relación a tu meta.

De cara a tus clientes, como decía la semana pasada, una vez hayas trabajado en tu esencia:

  • Piensa cómo puedes introducir valor en tu proyecto desde esa esencia. Será la mejor manera de que tu proyecto sea diferente, porque llevará tu huella ¡recuerda que no hay nadie como tú!
  • Reflexiona sobre tus decisiones, en relación a cuánto te acercan o alejan de tu meta de negocio.
  • Incorpora elementos innovadores que sean motivadores, es decir, da a tus clientes ese motivo para que quieran seguir viviendo una experiencia contigo.
  • Haz una lista de 3 o 4 áreas que aporten valor a tus clientes y busca de qué forma puedes innovar en cada una de ellas.

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Fíjate una meta y ve a por ella

¿Utilizas algún método especifico para trabajar tu esencia e innovar en tu día a día? Me encantaría que nos lo contaras en los comentarios.

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3 Comentario
  • Leticia
    Publicado a las 00:20h, 08 diciembre

    Hola,

    Excelente articulo, me gusta la idea del mapa mental y personalmente lo hago. Tenia muchos problemas antes de hacerlo. Comenzaba muchas cosas y al final no terminaba nada, ahora me estoy centrando en mis objetivos, esto me mantiene motivada y me evita caer en la peligrosa Zona de Confort.

    Saludos y éxitos.
    Leticia

    • Soy Emoworker
      Publicado a las 20:09h, 11 diciembre

      Hola Leticia,

      Muchas gracias por tu comentario. Lo has definido perfectamente, para mi también es la única forma de mantenerme en «forma» y avanzar.

      Un abrazo