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7 planes para vestir de otoño un proyecto emprendedor

Estamos en octubre, parece que el otoño aún se resiste, pero el día menos pensado hará su aparición estelar y sería genial que nos encontrara preparados.

El otoño es una estación estupenda, en la que se agudizan todos los sentidos, y se presenta una nueva oportunidad para disfrutar de las pequeñas cosas.

Al mismo tiempo, es etapa de recogimiento y un buen momento para prepararnos para pasar los meses fríos del año.

Podemos…

  • Encerrarnos para no pasar frío y esperar a que llegue de nuevo el buen tiempo (y no me refiero al maravilloso placer de abandonarse al dolce far niente, eso que se traduce del italiano algo así como “la dulzura de no hacer nada”).
  • O aprovechar todas estas ventajas para dar nuevos pasos en nuestros proyectos y en el contacto con nuestros clientes.

Mi obsesión por visualizar mejor las cosas, para ser capaz de simplificar, me lleva a ser una incansable hacedora de listas.

Te presento mi lista de planes para aprovechar el otoño, y de su mano el invierno, y dar nuevos pasos en mi proyecto emprendedor

  1. He reservado un espacio “inamovible” en mi agenda para sentarme a tomar un chocolate caliente con personas importantes en mi día a día: proveedores, suscriptores, contactos, clientes, compañeros…
  2. Si el mundo se repartiera entre los que empiezan el año en septiembre y los que lo empiezan en enero, yo, en estos momentos, estoy en el segundo grupo. Como te he contado en alguna ocasión anterior, me planteo una meta al principio de año y, después de ponerle nombre, la tengo bien presente para que no se me olvide. Este otoño es buen momento para marcarme un último objetivo que me acerque a ella. Será un objetivo a cumplir sin excusas y que pienso disfrutarlo a fuego lento, como si estuviera delante de una chimenea.
  3. También es un buen momento para dejar que las cosas que no han funcionado vayan cayendo poco a poco, y dejar espacio para las nuevas. Un primer paso, será coger de nuevo una de mis listas (lo que te digo, ¡obsesión por ellas!), la que tengo hecha con las tareas pendientes, que ya he empezado a ordenar por prioridad. Seguro que si, una vez hecha, recorto y me quedo solo con las que ocupen los primeros puestos, no sucederá ningún drama. Al contrario, siempre que lo hago me siento liberada. Está claro, ¡orden y limpieza!
  4. Que yo, que soy una loca del tema, te diga que uno de los puntos de la lista tenía que dedicarlo a la fidelización, es una obviedad. Este mes de octubre estoy dedicando parte de mi tiempo a pensar nuevas formas de fidelizar en nuestros proyectos emprendedores y te invito a que tú, desde tus experiencias, también lo hagas. Ya estoy trabajando en un post sobre ello pero me gustaría que te involucraras y fueras anotando, e incluso poniendo en práctica, ideas que se te vayan ocurriendo y así poder contrastarlas más adelante. Si quieres que las comentemos y lanzarme nuevas propuestas, no lo dudes, mándame un email. ¡Me gusta charlar contigo!
  5. El otoño también es un buen momento para desaprender. Después de varios meses trabajando por mi cuenta, ya puedo decir que, lo que más me ha costado entender, es que una cosa es mantener una rutina, y otra muy diferente es cumplir un horario. Cuando trabajas por cuenta ajena, normalmente, cumples con un horario y la mayoría de las veces no es, ni siquiera, el que te habían contado, sino el horario que, si quieres sobrevivir, debes asumir. Por cuenta propia las cosas cambian, las rutinas son importantes pero los horarios no existen, lo que marca tu día a día son los objetivos. Y en ello estoy, aprendiendo a desaprender. Si tienes algún truco infalible, por favor, compártelo en comentarios ¡estaré infinitamente agradecida!
  6. Que llegue el frío no significa que tengamos que encerrarnos todo el tiempo, también es un momento estupendo para asistir u organizar encuentros reales y virtuales, incluso crear círculos de trabajo, espacios para pensar en compañía y complementar nuestro conocimiento con otros expertos. De esto trata Emoworker Ideas, una sección de la web que aún está en desarrollo pero en la que me encantaría que ocuparas un papel importante.
  7. El número siete lo dejo para las pequeñas (grandes) cosas, para los momentos llave que me ayudan a desconectar, y a equilibrar, al final del día o durante el fin de semana:

  • Redecorar mi espacio de trabajo y hacer que huela a otoño (una vela con aroma siempre es una buena alternativa).
  • Terminar el día dando un paseo por el parque, o de cualquier otra forma de estar en contacto con la naturaleza.
  • Hacer una selección (jajajaja, otra lista) de vídeos, documentales, películas… para esconderme debajo de la manta. Es algo que repito cada temporada pero, en esta ocasión, me he propuesto descubrir temáticas diferentes y salir de “mis” géneros habituales.
  • Desempolvar o dar vida en la pantalla (caí en las redes del ebook hace tiempo) todos esos títulos que tengo pendientes de leer. ¿Tú también crees que hay libros de verano y libros de invierno?
  • Y uno de mis planes favoritos, sea la estación que sea, encontrar siempre un momento al día para salir a la ventana y disfrutar de unos minutos de descanso, mirando lo que pasa fuera (o dentro) mientras me tomo un café.

Estos son mis 7 planes principales para mi primer otoño, como emprendedora y en mi proyecto. El resto de planes los voy dejando en imágenes en el tablero de Pinterest que he llamado Slow life – Otoño.

¿Nos cuentas en comentarios cuáles son los tuyos?

4 Comentario
  • Raquel
    Publicado a las 19:45h, 07 octubre

    Hola Amaya, yo soy de las otras personas, las que se organizan a partir de septiembre, por eso de la vida tranquila siempre han sido las vacaciones de verano cuando he aprovechado tanto para hacer balance cómo para planificar el año, siguiendo mi propio ritmo. Si que es verdad que no siempre puedo hacerlo, porque los imperativos del trabajo existen y hay que estar ahí, pero practico desde hace tiempo la vida a mi manera, a mi forma y a mi ritmo.

    Aunque recomiendo las listas, he ido paulatinamente reduciéndolas de mi vida, a la vez que simplifico mis procesos, mi entorno, mi trabajo, voy necesitando menso listas, unifico calendario y lo utilizo cómo forma de compatibilizar al 100% vida y trabajo, hasta el punto en que hago desaparecer la línea que divide ambas.

    Muy buenas prácticas, prepararse para recibir la nueva temporada. Me apunto, sin duda, al slow marketing.

    Un abrazo

    • Soy Emoworker
      Publicado a las 19:16h, 09 octubre

      Hola Raquel,
      Está claro, lo importante, es que cada uno encuentre el momento adecuado, o el método que mejor le funciona, en función de sus circunstancias. No hay formulas infalibles.
      ¡Bienvenida al slow marketing, aunque por las prácticas que nos cuentas ya estás en ello!
      Un abrazo

  • Conchi
    Publicado a las 12:42h, 07 octubre

    Hola Amaya,

    Pues me encanta la sensación de bajar el ritmo y pararme a pensar en todos aquellos planes de otoño que, la mayoría de veces van saliendo, pero sin que sea de forma premeditada. Así que gracias por la invitación y el ratito que nos has brindado, al menos a mí.

    Hay muchos de los planes que comentas que me fascinan, sobre todo el de agazaparse bajo la manta, cual felino al acecho. Vaya, que de tan tapada, sólo se ve mi nariz 🙂

    En cuanto a mi proyecto, tan unido a mi vida, dicho sea de paso, también me he propuesto más el afianzar las relaciones, hacerlas de tú a tú, más cálidas y confortables, que en breve, esperemos, el tiempo lo ameritará.

    Por lo demás, pienso tomármelo todo con mucho relax (o al menos, voy a tratar de hacerlo). Hay que disfrutar de la experiencia de hacer lo que nos gusta y a toda prisa, las cosas no se saborean igual.

    Un saludo enorme,

    • Soy Emoworker
      Publicado a las 14:34h, 07 octubre

      Hola Conchi,
      De verdad creo que es muy importante que nos dediquemos unos minutos (horas, días… lo que cada uno necesite) para pensar cómo plantearnos lo que tenemos por delante. Al menos yo hay veces que lo olvido y comprometerme a ello me ayuda mucho.
      Me encanta que nos hayamos encontrado. Compartimos una visión parecida y seguro que aún tenemos mucho que contarnos.
      Por cierto, ha sido volver a leer, al decirlo tú, la palabra manta y soñar con ello ¡vivo en Sevilla y aquí aún no nos hemos quitado las sandalias!
      Un abrazo